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Bajo Control: Estrategias efectivas para el manejo de crisis en el aula.

  • Foto del escritor: Mas que un cuerpo Clínica Angeles
    Mas que un cuerpo Clínica Angeles
  • 13 may
  • 3 min de lectura

LN Valeria Duarte Hershberger


El entorno escolar es mucho más que un espacio de aprendizaje académico; es un espacio en donde los niños y adolescentes pasan la mayor parte de su día y donde, a menudo, las tensiones emocionales de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) terminan por desbordarse. Para un maestro, presenciar una crisis puede ser desconcertante y generar un miedo paralizante a "hacer las cosas peor". Presenciar una crisis de TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) en el aula como maestro puede ser angustiante. Da miedo decir algo que lo empeore, da miedo no saber si intervenir o ignorarlo para no avergonzar al alumno.

En la escuela, las crisis casi nunca son "por la comida" en sí, sino por el miedo atroz a perder el control. Por eso, entender qué pasa por la cabeza de ese alumno antes de que la ansiedad explote es lo que marca la diferencia entre un salón que juzga y uno que acompaña.

Lo primero que debe quedar claro es que a los docentes no les corresponde asumir el rol de psicólogos. Sin embargo, su verdadera labor reside en transformarse en un lugar seguro: ese espacio donde el alumno, en medio del caos emocional, sabe que puede aterrizar sin ser juzgado.


La UNICEF redactó un documento sobre los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) el cual sirve como guía para docentes y personal escolar para que sepan cómo actuar ante situaciones de crisis, aquí te dejamos un resumen:


¿Qué son los PAP?

No son terapia ni diagnóstico profesional. Son una técnica de apoyo humano, breve e

inmediato que busca: brindar alivio emocional, facilitar la conexión con apoyos profesionales, prevenir daños mayores a largo plazo.


Los 3 pilares de acción:


  1. Observar → Antes de intervenir, el maestro debe evaluar la seguridad del entorno y el estado del alumno. ¿Hay peligro inmediato? ¿Quiénes están más afectados?

  2. Escuchar → Acercarse con respeto. Preguntar qué necesita el alumno en ese momento (no qué pasó, sino qué necesita ahora). Escuchar sin presionar para que hable y validar sus sentimientos.

  3. Conectar → Ayudar al alumno a recuperar el control. Esto incluye desde darle un vaso de agua hasta conectarlo con sus padres, el psicólogo escolar o redes de salud externas.


Los "No" rotundos del protocolo

  • No forzar el habla → Si el alumno no quiere explicar qué pasó, no hay que insistir.

  • No usar clichés → Evitar frases como "tienes que ser fuerte", "no es para tanto" o "podría ser peor". Estas frases invalidan el dolor.

  • No hacer promesas que no dependan de ti → Como prometer que los padres no se van a enojar o que no habrá consecuencias académicas.


¿Qué se busca?

  1. Proporcionar apoyo para asegurar que niñas, niños y adolescentes no se encuentren solas ni solos en situaciones de emergencias o crisis emocionales. Por el contrario, deben estaracompañados por una persona adulta, para crear una conexión y recibir calidez, soporte y escucha.

  2. Reducir el impacto negativo en la salud mental, para lo cual se debe emplear recursos y técnicas (ej. respiración) que ayuden a las y los estudiantes en el proceso de contención. De esta manera podremos evitar posibles autolesiones, intentos de suicidio y actos de violencia hacia sus compañeras y compañeros.

  3. Enlace con fuentes de apoyo, lo cual consiste en derivar a entidades de apoyo, en las cuales un equipo interdisciplinario y especializado atenderá a las y los estudiantes en crisis.



Referencia bibliográfica:

(S/f). Unicef.org. Recuperado el 12 de mayo de 2026, de

 
 
 

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