• Mas que un cuerpo Clínica Angeles

"Creando apegos seguros reduzco riesgos en mi salud y en la de mi familia”

Actualizado: 21 de oct de 2019


Psict. Ana Regina Pérez Bustinzar


En el área del desarrollo y la salud de nuestros hijos muchas personas, medios, profesionistas, etc. suelen aconsejarnos en torno a cómo hay que cuidarlos para que no se enfermen durante el invierno, como prevenir algún tipo de accidente o que darles de comer para que crezcan “sanos y fuertes”; sin embargo pocos nos dicen lo importante que es el crear vínculos con nuestros hijos para que logren una buena salud no solo física, sino también mental.

Resulta interesante conocer estudios cualitativos que se han realizado en México en torno a temas que impactan la salud pública actual como es la obesidad infantil, ya que nos hablan de lo importante que es no solo el conocimiento en torno a qué es lo que tenemos que proporcionarles a nuestros hijos de comer o que hábitos son los que tenemos que inculcar , sino también en torno a cómo hay que acercarnos a ellos para que esto realmente se lleve a cabo y los niños sepan que es lo que realmente ayudara a que crezcan sanos y a tener una mejor calidad de vida. Por ejemplo, se ha observado en diferentes familias como el alimento es utilizado como un apaciguador del niño, por lo que si este llora por algo, porque extraña a su mamá o porque se siente triste, se le suele dar un dulce o algo que le guste para tranquilizarlo, en vez de preguntarnos qué es lo que realmente sucede con él.

De esta manera el niño aprende que esta es la forma de desviar la atención sin realmente identificar cómo se siente, de igual manera algo común es el ignorar entre todos los miembros de la familia no solo las emociones, sino también las sensaciones de nuestro cuerpo, ¿cuántas veces no hemos escuchado o visto niños malhumorados llegando algún restaurante a las 6 de la tarde los fines de semana?

En diversas ocasiones los padres no se percatan de que el niño tiene hábitos en la semana que durante los días de descanso no se siguen y suelen provocar estados de tensión en ellos , lo que son interpretados como “!ya esta de malas¡” o “te hace falta ir a la escuela”, cuando en realidad lo que necesitan es ingerir alimento pues ya han pasado muchas horas y tienen hambre.

Estas respuestas de nosotros como padres suelen aparecer no por una “mala intención o falta de cariño” sino por desconocimiento. Se sabe que la reacción que tenemos hacia nuestros hijos depende de varios factores incluyendo el estilo que nuestros padres tuvieron hacia nosotros en el momento de criarnos y como lo vivimos, en realidad en pocos momentos nos detenemos a pensar o concientizar sobre aquello que estamos haciendo, simplemente respondemos de una manera automática, aprendida y por lo mismo en momentos difícil de modificar…El conocimiento que hoy nos tratan de inculcar hacia la prevención de la salud de nuestros hijos es una oportunidad no solo para modificar aquellos hábitos que no nos favorece , sino para lograr acercarnos a nuestros hijos, hablando un idioma en común que nos permita desarrollarnos y crear bases de un apego que pueda denominarse como “seguro” para ambos.

Al hacer un ambiente predecible, por ejemplo el comer en horas similares en una mesa junto con nuestros hijos les da a ellos la seguridad y tranquilidad de que esto es algo que sucede a diario, siendo un espacio en el que se pueda convivir y compartir.

El escucharlos en sus elecciones, en sus gustos, en sus sensaciones crea en ellos la conciencia y la capacidad de responder de manera asertiva a lo que están sintiendo. Siendo en un futuro capaces de vivirse en su propia guía, aun cuando existan condiciones en el entorno que refuercen diferentes conductas. Por ejemplo , si aprenden desde pequeños a responder a sus gustos sin que estos creen culpa o duda lograran equilibrar su alimentación de una mejor manera aun cuando la influencia del medio en torno a las dietas diga lo contrario. Si bien existen diversos factores que contribuyen en esto al tener la persona mayor certeza en cómo se siente, traerá como consecuencia el que responda mejor a si mismo e identifique cuando algo o alguien le resulta incómodo. Siendo su cuerpo y sus emociones su mejor termómetro en la toma de diferentes decisiones, tanto individuales como sociales.De igual manera el que incluyamos a nuestros hijos en actividades como la preparación de la mesa antes de comer y/o en la compra y cocina de alimentos sencillos da la oportunidad no solo de convivir , sino también de crear una capacidad de anticipación, siendo esto muy favorecedor en una etapa posterior como lo es la adolescencia en la que se requiere de que los jóvenes logren reflexionar antes de tomar decisiones. Lo que quiere decir que no solo la prevención de la salud está basada en el contenido e información que nos proporcionan, sino en la manera como la llevamos a cabo con nuestros hijos. La congruencia entre lo que nos recomiendan y lo que hacemos en casa es fundamental, pues son los niños los primeros en identificarlo. Son ellos los voceros, tanto en lo que dicen como en sus conductas, de lo que sucede en las relaciones familiares y en la salud , identificando cuando sus propios padres se cuidan o no a sí mismos y a los de su entorno.Finalmente el lograr que los niños y jóvenes puedan tener apegos denominados como” seguros” hacia sus padres o personas cercanas a ellos suele ser una “vacuna” ante las conductas de riesgo a la salud en la actualidad, ya que se viven queridos y aceptados, lo que crea en ellos mayor capacidad de quererse y cuidarse a sí mismos.



#familia

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